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Conoce a… Edgar Allan Poe

De Laura B. Segovia Claver • octubre 27, 2022Historias en profundidad

“¡Profeta!”, exclamé, “¡ser diabólico!”

“¡Profeta, sí, aun seas pájaro o demonio!

“¡Por el cielo que nos cubre, por ese Dios que ambos adoramos,

Dile a esta alma atormentada si, al llegar al lejano Edén,

Volverá a abrazar a aquella santa doncella a quien los ángeles llaman Leonor,

Abrazar a aquella doncella radiante y única a quien los ángeles llaman Leonor.”

Y dijo el cuervo, “Nunca más.”

Estos son los versos más dolorosos de uno de los poemas más famosos jamás escritos. Contienen la pregunta desesperada y la respuesta aciaga; el momento preciso en el que el protagonista, el poeta, el estudiante del mundo, escucha que no volverá a ver a su amada. Su alma atormentada nunca encontrará sosiego y su amada Leonor no volverá a ser nombrada.

Seguro que, tanto si te encanta la literatura gótica y de terror como si eres incapaz de disfrutar de un cuento de miedo sin tener pesadillas durante toda la semana, Edgar Allan Poe, como mínimo, te sonará. Figura central del Romanticismo en Estados Unidos, es famoso por sus intensos poemas y sus tenebrosos cuentos cortos, pero también por su vida turbulenta y su muerte misteriosa, que aún sigue sin entenderse del todo. Sus amigos y sus detractores, aposta o sin quererlo, fomentaron su leyenda con diversas publicaciones, que dieron lugar a la figura oscura de lo que se ha convertido en el personaje Edgar Allan Poe, paradigma del genio angustiado del Romanticismo.

Ante este fatal anuncio del cuervo, evidentemente, cunde la desesperación. Esa desesperación y ese tormento que ha experimentado todo el que haya perdido a un ser amado. El Profeta al que nos aferrábamos, la ilusión o el autoengaño, pasa a ser un espíritu maligno que expulsar (a la ribera de la Noche Plutónica). Pero el funesto cuervo, ese dolor, esa pérdida no nos abandona ni nos abandonará jamás. Como al poeta, el sufrimiento ante la pérdida seguirá mordiendo con su pico nuestro corazón, dominando desde el busto de Palas las horas de soledad, de estudio, de sueño o de reflexión. Y el alma, de esa sombra que se posa en el suelo, no podrá librarse nunca más.

Este poema, El cuervo se publicó en 1845, cuando su mujer, Virginia Eliza Clemm Poe, con quien se casó cuando ella tenía 13 años y el 27, llevaba dos años enferma de tuberculosis. Moriría dos años después. Este no es el espacio donde valorar una unión tan desigual, más aún cuando hay ríos de tinta al respecto, si no para celebrar el hermoso poema que dejó el dolor de su lenta extinción.

La muerte de su joven mujer se sumó a una larga lista de pérdidas de mujeres cercanas en su vida, empezando por su madre, gran actriz británica, cuando él, su hermano y su hermana eran pequeños. Para El cuervo, Poe partió de un poema anterior, de 1773, llamado también Lenore, del autor alemán Gottfried August Bürger. Además del nombre, Poe se interesó por el ambiente tenebroso y oscuro de la noche, los cementerios y las visitas de seres sobrenaturales; elementos centrales ya en su obra.

Cuando se publicó este poema que le consolidó inmediatamente en la fama, apareció con una nota introductoria probablemente escrita por el mismo Edgar Allan Poe, donde se explica y se comenta el ritmo y la lírica del poema. Este afán de reflexionar sobre la técnica literaria, no sabemos si pretendido u honesto, se continuó, dando lugar a una de las obras más discutidas de este autor: Método de composición, donde explica las técnicas literarias, supuestamente, que le llevaron a componer este poema. Sus detractores opinan que, si realmente hubiera seguido ese método, habría compuesto un poema aún más grandioso que El cuervo.

Sin duda, la figura de Edgar Allan Poe se presenta extraña y contradictoria; y es muy difícil, más aún después de tanto tiempo, separar el mito de la persona. Por un lado, tenemos al poeta romántico y atormentado, alcohólico, con grandes dificultades para mantener un puesto de trabajo, con problemas económicos y envuelto en extravagantes escándalos amorosos. Pero, a la vez, tenemos a un escritor totalmente lúcido y empeñado en medrar en sociedad, obsesionado por dominar su torrente literario por los métodos más rígidos. Las extrañas condiciones de su muerte y la leyenda que se fue consolidando en los años posteriores hacen de él uno de los escritores más famosos, románticos y misteriosos de la literatura.



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